En tiempos del profeta Eliseo, Samaria estaba sitiada por los sirios, y la situación era tan desesperante que una cabeza de asno se vendía a precios impensables. El pueblo de Dios estaba hambriento, angustiado y sin salida.
Afuera de la ciudad, en la puerta, había cuatro hombres leprosos. Estaban allí porque la Ley los obligaba a vivir fuera del campamento. Eran marginados y tampoco tenían recursos ni esperanza, pero el Señor intervino: hizo huir al ejército enemigo, dejando atrás campamentos llenos de pan, oro y provisiones. Y esos leprosos fueron los primeros en descubrirlo. Comieron, bebieron y se enriquecieron. Pero entonces se dieron cuenta de algo más profundo:
“No estamos haciendo bien. Hoy es día de buenas noticias, y nosotros callamos.”
(2 Reyes 7:9)
Hoy también es un día de buenas noticias
El Evangelio es la buena noticia que anuncia perdón, libertad, salvación y vida eterna al que cree en Jesús.
Y no estamos actuando bien si callamos. Si conocemos a quien es el camino, la verdad y la vida, no podemos guardar silencio.
Es tiempo de hablar
Hoy es un día de buenas noticias.
Hoy es un día de salvación.
Hoy es el momento de predicar.
“¡Qué hermosos son sobre los pies del que trae buenas nuevas!”
(Isaías 52:7)
Pr. Andrés Galán
