Declaración de Fe
En esto creemos
1. Creemos en un solo Dios, existiendo eternamente en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, iguales en esencia, y a la vez distintos en personalidad.
2. La divina inspiración de la Sagrada Escritura en sus documentos originales y, por consiguiente, su credibilidad total y su suprema autoridad en todo lo que atañe a la fe y a la conducta.
3. La pecaminosidad universal y la culpabilidad del hombre caído, que acarrea la ira de Dios y la condenación.
4. El sacrificio vicario del Hijo de Dios encarnado, único fundamento suficiente de redención de la culpabilidad y del poder del pecado, así como de sus consecuencias eternas.
5. La justificación del pecador solamente por la gracia de Dios, por medio de la fe en Cristo crucificado y resucitado de los muertos.
6. La obra de Dios el Espíritu Santo que ilumina, regenera, mora en el creyente y le santifica.
7. Todas las personas que ponen su fe en el Señor Jesucristo han de ser bautizadas en agua por inmersión, este bautizo debe ser realizado en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
8. El matrimonio como institución divina primigenia creada por Dios, por medio de la cual, libre y voluntariamente, un hombre y una mujer, nacidos como tales, se unen de manera estable y permanente para vivir juntos, amarse, respetarse, ser de ayuda mutua y constituir un hogar de bendición para sí mismos y, en su caso, para sus hijos y el entorno que les rodea. (Génesis 2,24).
9. La familia, que fue diseñada para constituir el germen y la base de la sociedad, por lo que la iglesia debe desarrollar una pastoral de apoyo con el fin de fortalecer la institución familiar, al creer que el incremento de las familias saludables según el modelo del Evangelio favorecerá también la buena salud de la sociedad.
10. El gobierno o autoridad civil existente por disposición divina, para los intereses y el buen orden de la sociedad humana, y que debemos orar por los magistrados honrándolos en conciencia y obedeciéndoles, salvo en cosas que sean opuestas a las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, único dueño de la conciencia y príncipe de los reyes de la tierra.
11. Jesucristo ordenó dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios y, con ello, promovió la autonomía de la iglesia con respecto del poder político. La iglesia, en tanto movimiento espiritual nacido del poder de Dios, tiene su forma de organización como en la forma de adoptar sus decisiones. Es por lo que creemos que las decisiones espirituales o que afecten a cuestiones doctrinales de esta entidad no son susceptibles de ser posteriormente revisadas por las autoridades estatales.
12. El sacerdocio de todos los creyentes, que, en la unidad del Espíritu Santo, constituyen la iglesia universal, el Cuerpo del cual Cristo es la Cabeza, comprometidos por el mandamiento de su Señor a la proclamación del Evangelio en todo el mundo.
13. La esperanza del retorno visible de nuestro Señor Jesucristo en poder y gloria, la resurrección de los muertos y la consumación del Reino de Dios.
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