Mensaje

¿CREES QUE HAS GUARDADO LOS MANDAMIENTOS DE DIOS?

En la Biblia encontramos una serie de leyes a cumplir, algunas de ellas son: No mentirás, no tomarás el nombre de Dios en vano, honra a tu padre y a tu madre, no robarás, no cometerás adulterio, etc. ¿Quién no ha dicho nunca una mentira?, ¿alguna vez has tomado el nombre de Dios en vano?, ¿te has llevado algo que no era tuyo? Dios no simplemente juzga nuestras acciones sino también nuestros pensamientos. ¿Alguna vez has mirado a alguien con lujuria en tu corazón? Jesús dijo que, si miras a otra persona para codiciarla, ya adulteraste con ella en tu corazón.

¿SERÁS HALLADO INOCENTE O CULPABLE?

Después de la muerte todos seremos juzgados por Dios conforme a sus leyes. La verdad es que, con que una persona haya infringido uno solo de los mandamientos de Dios ya es suficiente para ser declarado culpable el día del juicio. En ese día nada quedará oculto porque Dios tiene registros de todo lo que hemos hecho, dicho o pensado.

¿IRÁS AL CIELO O AL INFIERNO?

En la Biblia también podemos ver dónde acabarán todos los culpables de transgredir las leyes de Dios: estos serán echados en el infierno o lago de fuego por la eternidad. Ese será el destino de los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican artes mágicas, los idólatras, y de todos los que sean hallados culpables.

LAS BUENAS NOTICIAS

Debido al inmenso amor de Dios por nosotros, Jesucristo vino a la tierra. Nació de una mujer virgen, vivió una vida justa y, a diferencia de todos nosotros, Él nunca pecó, ni siquiera una sola vez. Vino para salvarnos, y lo hizo convirtiéndose en nuestro sustituto. Los seres humanos debíamos pagar por nuestros pecados, así que Jesús se hizo hombre y ocupó nuestro lugar, Él llevó nuestro castigo muriendo en la cruz y después al tercer día resucitó de entre los muertos. Nosotros no podemos ganarnos la salvación por nuestras obras, pero Dios no nos ha dejado solos en nuestra necesidad. El perfecto sacrificio que Jesucristo hizo por nosotros en la cruz fue suficiente para pagar por todos nuestros pecados.

¿QUÉ PODEMOS HACER NOSOTROS?

Gracias a lo que hizo Jesús ahora podemos ser salvos del castigo eterno. Para recibir el perdón de nuestros pecados tenemos que arrepentirnos y depositar nuestra confianza en la persona de Jesucristo, confiando plenamente en lo que Él ha hecho por nosotros.

Tu generosidad impulsa la formación

Dona con propósito. Dona con alegría.

Tu donación fortalece la misión de llevar el Evangelio a cada hogar, formando misioneros apasionados por Jesús. Sé parte de esta cosecha eterna.